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martes, 1 de noviembre de 2011

De cómo me convertí en enfermera

     
Mujer, enfermera, Florence  
Fuente: Pixabay.com

          Tuve mi primer contacto con la enfermería a través de un familiar.; mi tía Paloma, a quien admiro y quiero. Ella era y es enfermera. No obstante, decidí serlo yo también porque quería estudiar poco, rápido y empezar a trabajar cuanto antes.

      Poco a poco y sin darme cuenta, el duende, el alma, la fuerza que define la enfermería, acabó invadiéndome.
      
         Estudié en una ciudad pequeña, tranquila y provinciana en tierra de Castilla. Nada más terminar y con el título bajo el brazo, cogí el primer avión "de vacaciones a Tenerife". Sin trabajo, sin alojamiento, con muchas ganas. Eran otros tiempos. Hacían falta enfermeras. No iba a tener problemas. 
          En menos de una semana tenía apartamento alquilado y trabajo. Recorrí toda la isla, hospitales, centros de Salud... Incluso hice algún traslado en helicóptero entre islas. Tuve hasta tres contratos simultáneamente. Hice muchos amigos. Lo pasé genial!
      Un año y algo después, regresé a la península. Esta vez Andalucía, Huelva y Atención Primaria. Pocos Centros de Salud Rurales dejé sin conocer. Gente distinta, divertida, abierta, distintas prioridades, pero como siempre, tremendamente enriquecedor.
      Otro año y pico después me trasladé a Madrid. Aquello era otro mundo. Moderno, cosmopolita, vertiginoso, un millón de posibilidades abiertas. Aproveché lo que pude. No parar. Otra forma de vivir.
      Luego hijos, oposiciones, volví a casa....
Camino, campo
Fuente: Pixabay.com


      Nos convertimos, aún ahora cuando salimos de la Universidad, en profesionales comodín, polivalentes, multiusos. Estamos dispuestos a todo pero ¿se reconoce nuestro trabajo? Tenemos grandes ambiciones pero ¿Con cuánta exigencia externa? Tras tanta experiencia me pregunto ¿Es la nuestra una profesión tranquila como creímos cuando la elegimos? ¿Hicimos la elección en base a esa tranquilidad? o, por el contrario, buscamos ser cada día mejores, aprender, actualizarnos, definirnos como imprescindibles en lo nuestro. Y ¿Qué es lo nuestro? Parece que los demás no lo tienen claro. ¿Lo sabemos nosotros?
                   No es una profesión fácil, por eso es vocacional. ¿No os parece? 



2 comentarios:

Xosé Manuel Meijome dijo...

Hola; bienvenida a esta blogosfera. Agradezco tu comentario en mi blog, te seguiremos con interés.

Sonia Palencia dijo...

Gracias Xosé por estrenar los comentarios. Siempre quedarás como el primero.

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