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domingo, 1 de julio de 2012

EL límite de la obediencia



Hortensia es una de mis 16 pacientes esta tarde. Es una mujer vital, extrovertida, que lleva varios días ingresada en la planta de cirugía en la que trabajo.
           Esta mañana tiene la glucemia muy alta, es hipertensa y sus cifras de tensión están por encima de lo permitido. Además, presenta dificultad respiratoria y está angustiada. Su saturación está por debajo de lo normal.
Como cualquier enfermera, cuento con un título que me confiere una cualificación profesional, es decir, conocimientos. Además, cuento con unos cuantos añitos de experiencia. Sumado a esto, tengo la ventaja de que conozco a Hortensia desde su ingreso y he tenido tiempo de leer su historial clínico. Sé de la propia dueña su historia y evolución. Por tanto, no me asusta la situación que observo. Tranquilizo a la paciente y actúo en consecuencia con los recursos que cuento y dentro de mis atribuciones, aplicando las primeras medidas.
            Una vez atendida, aviso al cirujano responsable para ponerle al tanto de la situación y de las actuaciones llevadas a cabo. En ese momento está en el quirófano, se muestra conforme con las medidas tomadas y me comunica tras escucharme que, dado que va a entrar a operar, avise al internista de guardia para que se haga cargo de la situación.
            Una vez cuelgo el teléfono, compruebo de nuevo el estado de Hortensia. La paciente está mucho más tranquila, sus constantes se han normalizado y la situación está controlada, por lo que decido no avisar al internista.
            Unas horas después, la mujer sigue estable cuando el cirujano responsable acude a visitarla. Sin embargo, se muestra molesto conmigo y afirma que debía haber avisado al internista como me ordenó. En ese momento soy capaz de responderle que con mis conocimientos y preparación me considero suficientemente preparada y amparada por la ley como para decidir no avisar a ningún otro licenciado especialista y asumir la responsabilidad. Que por mi parte ya había notificado los hechos y la situación de la paciente se había resuelto.
            A mi juicio las preguntas son:
                        ¿Cómo nos ven nuestros compañeros facultativos?
                        ¿Hasta dónde consideran que podemos asumir responsabilidades?
                        ¿Hasta qué nivel nos consideran preparadas?
            Y lo que es más importante:
                        ¿Somos “enfermería” los causantes de la consideración que otros profesionales nos tienen?

11 comentarios:

Juana dijo...

Pues no sabría contestar a tuspreguntas, soy ingeniero, de esos que van por allí a "mirar" aparatejos, solemos ser silenciosos y observadores ....
Una anécdota que me llamó especialmente la atención:
Una mañana a las 8:10, enfermera al teléfono intentando encontrar a la médico que está por los quirófanos "por favor localiza a la Dra.X es que me ha dicho que le ponga insulina a la paciente y está hipoglucémica" .... que yo me decía a mi misma "no me imagino a uno de mis técnicos llamándome para preguntarme si tiene que desconectar un aparato que se está quemando" ....
Está claro que algo falla en la relación enfermería-médicos ....

Pilar López dijo...

Buenos días, nos volvemos a encontrar con un "clásico basado en hechos reales" en la relación médico-enfermero (sobre todo hospitalaria). Tristemente algo no funciona bien en esta relación desde hace mucho, si es que alguna vez funcionó bien, que creo que no (simplemente antes nos callábamos y punto).

Con respecto a tus preguntas, para las tres primeras me vale la misma respuesta: depende de cada facultativo pero por regla general (y tristemente) en el hospital los facultativos o no nos consideran o nos consideran poco preparados. Al ejemplo de la hipoglucemia que cuenta Juana (que siempre lo digo, es muy sabia) me remito.

Y con respecto a la última pregunta... creo que sí, nosotros también tenemos parte de culpa y lo peor de todo, ¿qué hacemos para cambiarlo?...

Gracias por compartirlo con nosotros.

Anónimo dijo...

Animo a la enfermeria en general a hacer visible su trabajo, es una pena, pero no se ve la labor tan importante que se realiza

Anónimo dijo...

Afortunadamente la actitud de este profesional no se puede generalizar. También conozco a otros profesionales que confían plenamente en las decisiones de las enfermeras, que avalan y confían en las decisiones que estas toman. Estoy de acuerdo en que hemos de ir trabajando en el día a día para ganar en seguridad y aumentar nuestro prestigio.
Hay 2 frentes: los profesionales médicos que nos miran con desconfianza, por diferentes motivos ( seria interesante analizarlos) y profesionales de la enfermería a las que ya les está bien esta situación, no quieren responsabilidades, por comodidad? por miedo?, también estaría bien analizar esto.
Enfermería sigue avanzando gracias a la profesionalidad de personas como esta. Acepta responsabilidades, tiene formación, criterio y en base a esto, toma decisiones.
Sigue así¡¡

Sonia dijo...

Muchísimas gracias a ti, Y estoy de acuerdo contigo. Algo no funciona bien en esta relación desde el principio. Mucho más desde que enfermería ya no es ayudante sino colaborador con funciones y campo propio. Unas funciones y un campo que pocos profesionales conocen incluidos de enfermería. Por lo tanto poco hacemos en general para cambiar esta imágen de nuestra profesión y quienes lo hacemos, acabamos encontrándonos solos y abandonados en la lucha.

Sonia dijo...

Muchas gracias Juana! Creo que tienes toda la razón. Algo falla en esta relación. En el caso anecdótico que comentas, podría existir una justificación, ya que hay tipos de insulina cuyo efecto no es inmediato sino a las 12 horas (las insulinas más lentas) por tanto, la enfermera debería haber resuelto la hipoglucemia y haber puesto la insulina pautada. Si tuviera todos los datos o si yo hubiera estado allí(aunque suene pretencioso) , tampoco creo que fuera necesario llamar para hacer semejante pregunta.Sin embargo, dado que poner tratamiento es una responsabilidad exclusiva del facultativo (las enfermeras aún no podemos prescribir), y dado que ha existido una incidencia (hipoglucemia), probablemente el tratamiento necesita un reajuste y debe hacerlo el facultativo, por lo que la enfermera debe informar de la incidencia.
Pero efectivamente, tal como explicas, subyace un fallo en la relación medicina-enfermería.
Gracias por comentar.

Sonia dijo...

Gracias por comentar. Me sumo a tus ánimos. Ojalá enfermería se anime.

Sonia dijo...

Gracias por comentar. Estoy de acuerdo contigo. Hay que perder el miedo y asumir responsabilidad. Sólo así nos haremos valer. Sólo así nos haremos visibles. Un saludo

Anónimo dijo...

La actitud de los médicos esta muy relacionada con el turno de trabajo, por la noche eres una profesional cualificada ( no me molestes, dejame dormir) por el día es diferente, algunos asumen sus tareas y responsabilidades.

Carlos Tardío Cordón dijo...

Buenos días! Dos cuestiones, si se me permite: una, la Enfermera puede indicar (prescribir), tanto medicamentos sujetos como no sujetos a "prescripción" médica. En el primer caso, la Ley es clara. Lo único que está pendiente es que el Gobierno aprueba por Real Decreto los "Protocolos y Guías", pero bien entendido que la Profesión no puede "pararse" por inactividad del Gobierno. Y, dos, en todos los casos, será el paciente quien limite la actuación.
Un saludo, y gracías por dejarnos participar.

Sonia Palencia dijo...

Gracias a tí, Carlos Tardío y a todos los que os tomáis la molestia de publicar comentarios. Así aprendemos todos.
Ojalá todos los profesionales nos tomemos más en serio el "asumir responsabilidades".
Un saludo

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