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lunes, 15 de septiembre de 2014

A destajo y sin que conste

by earl53
fuente: morgueFile free photos

Hoy tengo que ir a trabajar de mañana y ya estoy enfadada. Sé lo que me espera. Salgo de casa “con la escopeta cargada”. Cuando llego, aún es peor de lo que esperaba.
Hace días que una compañera de turno (antigua supervisora), pidió permiso para acudir a una consulta médica. Desde entonces, sospechábamos que no le iban a sustituir las horas que faltara. Y que los pacientes que tuviera asignados, tendríamos que asumirlos el resto de compañeras.
Cuando llego, la planta está completa. 32 pacientes. Medicina Interna. Una media de edad alta. Muy dependientes. Muchos sin familia que colabore y nos descargue de algunas tareas.
La plantilla es de 4 enfermeras más la supervisora, que hace la número 5. Aunque su tarea es, sobre todo, administrativa, cuando se precisa, también hace labor asistencial para sustituir o reforzar.
Hoy no hay supervisora. Está de vacaciones. Nos falta el apoyo. Observo que en cartelera somos 4 para 32 pacientes, una es la compañera con el permiso  por consulta.


A la tarea!!
Primera parte:
Coger el cambio.
by pschubert
fuente: morgueFile free photos
La enfermera de noche nos informa.

.- Me ha dicho la super de guardia, que tenéis que repartiros los pacientes entre 3.

.-¿Por qué?. - Respondo.- Somos 4 en cartelera.

.- Ya, -me aclara. - Pero Lola tiene que ir a una consulta y no va a venir en toda la mañana.

Me indigno: .- Y ¿cómo puede ser que en cartelera seamos cuatro y trabajando tres? y ¿Cómo puede ser que Lola necesite toda la mañana y no le sustituyan?


Los timbres comienzan a sonar, no hay tiempo que perder. Hay que coger el cambio, hacer las analíticas, preparar las medicaciones, el carro de curas, los desayunos, los pacientes que tengan que acudir a hacerse alguna prueba, los pases de visita (para más inri, estamos en período estival, los facultativos titulares están de vacaciones y la planta rebosa residentes hiperactivos).
Mis compañeras de mañana son eventuales. Sustitutas de verano. La única fija, soy yo. Se impone sacar valor y poner las cosas en su sitio. Si lo dejo como está, nos exponemos a cualquier cosa. Cojo el teléfono y llamo a la dirección.
Se ve que se olían que se iba a preparar, porque la secretaria me pasa inmediatamente con la subdirectora (la directora está de vacaciones)


Conversación telefónica Planta-Dirección:

Saludo: .- Buenos días! Soy Justi, de medicina interna. Hay una compañera de permiso y estamos esperando sustituta o alguien que venga a ayudar. Está la planta llena, sólo somos 3, no vamos a dar abasto. Esto es un riesgo innecesario.

Respuesta muy educada.- No hay nadie para sustituirla, Justi. Tenéis que repartiros los pacientes entre las que estáis.

.- Imposible.- (me atrevo a decir procurando que no se me note el pánico... ¡De esta me expedientan!) .- Hay mucho trabajo. No quiero poner en riesgo a mis pacientes ni jugarme el puesto.

.- Pues es lo que hay.

.- Quiero que quede constancia de que te he llamado.-


Cuelgo, pero no me quedo tranquila. Llamo al sindicato y se lo explico. Esta es la respuesta:


.- Verás Justi. Veo pocas soluciones rápidas,- me cuenta.- Podemos llamar nosotros a la Dirección, si te parece oportuno, para insistir. Convendría hacer un escrito y presentarlo para que quede constancia registrada de la incidencia. Si aún así no os mandan apoyo, tendréis que hacer lo que podáis. Luego ya valoraríamos si llevarlo a otros niveles (Junta de Personal, Salud Laboral, prensa…).


La chica del sindicato viene al rato. Supongo que a comprobar que lo que digo es cierto. Confirma mi declaración y le doy permiso para hablar con la Dirección.


Conversación telefónica Dirección-Sindicato:

Delegada: .- Buenos días! Soy Ana, del sindicato. Me gustaría hablar con Dña Subdirectora de enfermería.-

Subdirectora: .- Buenos días. Ya me imagino lo que me vas a contar. Es esa chica de medicina interna, que no apoya a su compañera, que tiene una consulta. No entiende que tiene derecho y no quiere colaborar.

Delegada: .- Disculpa. He estado en la planta. Esa no es la versión que tengo ni lo que he visto. Las enfermeras no se quejan porque una ejerza su derecho, sino porque, dicen, le va a llevar toda la mañana y no le vais a sustituir. Acabo de estar con ellas. La planta está hasta arriba. No hay sustituta ni refuerzo. Me parece muy feo que parezca que se han atendido 32 pacientes con 4 enfermeras cuando no es cierto. Estos detalles van en perjuicio de nuestra profesión. No deberías permitirlo. Y no entiendo qué ganáis con ello.

Subdirectora: .- ¡Bobadas!. Esto pasa a diario. ¿Por qué no me llamas para quejarte cuando pasa en otras plantas? Es esa enfermera, que es muy rebelde.

Delegada: .- Lo hacemos cada vez que trasciende. A veces no nos enteramos. Sólo laslas enfermeras valientes nos lo cuentan. El resto se calla y asume, sobre todo porque os temen. Ya me gustaría que nos avisaran cada vez que ocurre. Ten por seguro que estaría llamándote la atención todas y cada una de las veces. Me parece fatal que lo veas como una rutina con la que hay que tragar y no hagas nada por resolverlo. Eres responsable de lo que sucede.

Subdirectora: .- Estás sacando las cosas de quicio, Ana. Vosotros los del sindicato, siempre buscando el conflicto y la polémica.


Mientras… en la planta

Hago un escrito que mis compañeras se niegan a firrmar. Son eventuales y temen represalias; que les pongan en la lista negra y no les vuelvan a llamar. En el fondo las entiendo, aunque me duele verme sola.
Aparece de repente la supervisora de otra planta y se hace cargo de los pacientes de nuestra compañera. Un alivio que aprovecho. Como además voy con retraso, decido dejar el escrito para más adelante.
La mañana transcurre muy atareada e intensa. Se nota la ayuda de la supervisora, aunque no sea habitual de la planta. A última hora se incorpora la compañera que fue a la consulta. No hay incidencias y el trabajo sale adelante. Al final del turno estamos agotadas.
by Naomi
Fuente: morgueFile free photos
Conclusiones:
Justi no presentó el escrito. Pero tampoco asumió la situación como inevitable. Hizo lo que pudo por cambiarla, por notificarla, por reclamar.
Una persona sustituyó a la compañera. Y, si bien al principio, el permiso iba a durar toda la mañana, al final duró menos.
¿Qué habría pasado si Justi no hubiera hecho nada?
¿Si nadie hubiera hecho nada?
¿Si se hubiera asumido y aceptado la situación como inevitable?


Por experiencia: Una cosa sí es cierta: La planta se hubiera llenado de ira, insatisfacción, enojo, malas caras y reproches. Pero, como es habitual, por detrás del problema. No de cara.
Justi hizo en esta ocasión, que la situación se conociera y cambiara.
Pero
¿cuántas enfermeras que notifican o reclaman hay?
¿cuántas que se callan y asumen?

2 comentarios:

marijesu dijo...

Me ha gustado mucho el articulo, me he visto reflejada en lo que dices, hemos pasado dias de truenos y cetellas, con mas de 30 pacientes para solo dos enfermeras, con pacientes muy demandantes y sin ayuda de supervisores.
Creo que ya es hora que nos demos a conocer como profesionales independientes, que realizamos un trabajo bien hecho, que somos el pilar fundamental en la sanidad "pese a quien pese", que somos chic@s para todos, y que somos "muy baratos"y economicos.
No precisamente nos han tenido muy considerados, pero creo que ya va siendo hora que nos plantemos, que nos unamos y que seamos unos profesionales universitarios visibles y solidos.un abrazo

Sonia Palencia dijo...

Gracias marijesu, por leer y comentar.
Que se sepa!!! lo que hacemos y lo que valemos!! Gracias
Un fuerte abrazo para tí.

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